Los selladores o sellantes dentales son un recubrimiento que se coloca en los dientes, concretamente en los surcos que contienen, para evitar futuras caries. Están compuestos de resina y suelen colocarse en las piezas dentales más traseras, molares y premolares.

La razón de la existencia de los selladores dentales es que los surcos que presentan las muelas, muchas veces, son complicados de acceder con el cepillo de dientes y, por tanto, de limpiar; lo cual puede conllevar a la aparición de caries y otros problemas derivados.

Estos selladores tienen una duración de entre 5 y 10 años y después pueden repararse. El proceso es bastante sencillo y consiste simplemente en aplicar el producto de los selladores encima de la pieza dental para después secarlo con una luz especial que los endurece en unos 30 segundos.

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